Después de leer las palabras de un amigo, sobre memoria, olvido y ultraje, y versos y palabras de otros más sabios que yo, el primer rostro que se me viene a la cabeza es el de mi abuela.
Quizás no fuera tan culta como María Teresa León, pero supo sobrevivir a la falta de educación (escolar, se entiende, que de la otra andaba sobrada), a la guerra, a la miseria y al trabajo, sacó adelante a cuatro hijos y nunca se derrumbó a pesar de las desgracias y, cuando la vida le debía comenzar a vivir, se empezó a marchitar como una flor en invierno.
Sé que mi abuela no fue María Teresa León, pero supo inculcarme el valor del conocimiento desde sus carencias, estudiando y aprendiendo a mi lado, empujándome cuando parecía que el peso era demasiado.
Nunca faltaron libros en esa casa en la que se compartieron siempre las habitaciones y donde la mayor innovación fue incluir un teléfono inalámbrico y una televisión en un dormitorio. Libros de todas las clases: enciclopedias, libros de aeronáutica espacial, cuentos y más cuentos, pequeñas novelas y clásicos atemporales.
Mi abuela no fue María Teresa León, no. Pero me enseñó que la patria está en uno mismo y que las ideas deben unirnos y no confrontarnos, que hay que mirar siempre con la ternura de un niño y que hasta en los momentos más oscuros hay lugar para el amor.
Ojalá alguien hubiera escrito sus memorias, o la vida nos hubiese regalado más tiempo juntas para poder ir desgranando sus edades. Ahora sólo nos queda llevar con orgullo su sangre y soñar con que algún día su mundo se cumpla.
(El artículo: https://elsaltodiario.com/literatura/el-ultraje-el-olvido-y-la-memoria)
lunes, 6 de noviembre de 2017
sábado, 23 de julio de 2016
25 vampiros
Hay recuerdos que a veces vuelven y te dejan la calma de las olas que van a morir a la playa o a extender sus dedos de espuma.
Hoy han vuelto cuatro años de golpe, una noche tormentosa y un día que me daba esperanzas de una tregua; vampiros y versos y sentirme la chica más guapa del baile, con aquella transformación de los vaqueros a la minifalda, de la camiseta al top, de las zapatillas a los tacones de vértigo... igual que en aquellas mentirosas películas americanas donde el patito feo se convierte en reina del cuento.
Y lo mejor que me ha entregado esa memoria alojada en algún lugar remoto de este cerebro mío que ahora me punza, has sido la calma de saberme a salvo, el autoconocimiento de que sola podía caminar incluso haciendo equilibrios, que sola podía reír, que sola era yo sola y no me moría por estarlo.
Hoy han vuelto cuatro años de golpe, una noche tormentosa y un día que me daba esperanzas de una tregua; vampiros y versos y sentirme la chica más guapa del baile, con aquella transformación de los vaqueros a la minifalda, de la camiseta al top, de las zapatillas a los tacones de vértigo... igual que en aquellas mentirosas películas americanas donde el patito feo se convierte en reina del cuento.
Y lo mejor que me ha entregado esa memoria alojada en algún lugar remoto de este cerebro mío que ahora me punza, has sido la calma de saberme a salvo, el autoconocimiento de que sola podía caminar incluso haciendo equilibrios, que sola podía reír, que sola era yo sola y no me moría por estarlo.
martes, 18 de agosto de 2015
viernes, 16 de enero de 2015
Tiempo
No estoy hecha para llevar el tiempo en las manos, para cargar con él y mirarlo constantemente como si fuera un niño dormido en su cuna. No puedo arrastrar el tiempo conmigo y esperar que no se rompa con la fragilidad de una hebra seca de trigo.
No, no puedo llevar al tiempo conmigo, porque me pesa y lo olvido en cualquier esquina y no vuelvo a encontrarlo, o me mira rencoroso desde sus párpados inmóviles, como un Polifemo desafiante ante nadie. Porque nadie responde a la pregunta del tiempo, ni el tiempo mismo que corre por los surcos y aparece con cada enfado y cada sonrisa.
No, no estoy hecha para llevar al tiempo, una copa de fino cristal en las manos de un niño.
No, no puedo llevar al tiempo conmigo, porque me pesa y lo olvido en cualquier esquina y no vuelvo a encontrarlo, o me mira rencoroso desde sus párpados inmóviles, como un Polifemo desafiante ante nadie. Porque nadie responde a la pregunta del tiempo, ni el tiempo mismo que corre por los surcos y aparece con cada enfado y cada sonrisa.
No, no estoy hecha para llevar al tiempo, una copa de fino cristal en las manos de un niño.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Se alquila
Somos una generación de alquiler.
No son nuestros el pasado ni el presente y pretenden arrebatarnos el futuro como si no fuéramos mayores para ostentarlo con nuestras manos.
No poseemos casa, ni trabajo, aunque somos la generación más preparada de nuestra historia.
Tampoco nos dejan tener patria o crearla con las palabras, porque eso no es trabajo de niños y temen que podamos equivocarnos.
Han hecho de nosotros vagabundos errantes, desapegados emocionales de un país que no nos permite madurar y asumir nuestros fallos, niños eternos en cuerpos maduros.
Nos han sometido a variación de leyes, a la constricción de nuestro espacio, nos han tratado de educar al ritmo del látigo y la sonrisa falsa y, cuando alguien ha querido erigirse como una nota discordante o de cambio, se ha segado antes de que pudiera dar frutos.
Somos una generación en alquiler.
jueves, 31 de julio de 2014
Sobrevivir
Antes dejaba mis palabras reposando en los cuadernos. Por temor a que el aire, el agua, el fuego... se los llevara, los coloqué lejos del alcance de los elementos, en una red de tejido invisible como el traje del emperador engañado.
Ahora tengo miedo a que el viento sople fuerte y se los lleve lejos, fuera de mi mano.
Ponedles un peso, un puente tendido a los labios para que no se los lleve el aire de la muerte.
Ahora tengo miedo a que el viento sople fuerte y se los lleve lejos, fuera de mi mano.
Ponedles un peso, un puente tendido a los labios para que no se los lleve el aire de la muerte.
martes, 24 de junio de 2014
miércoles, 28 de mayo de 2014
Decir adiós
Esta semana empezaron las despedidas.
Decir adiós, esperar que les vaya bien, que hayan aprendido y aprovechado el tiempo, saber que a algunos les irá muy bien y que otros tendrán que seguir esforzándose toda la vida y que otros irán dando tumbos siempre.
Decir adiós me cuesta cuando llevo tanto tiempo que son casi familia aunque decir adiós siempre me haya costado. Decir adiós y saber que a algunos no volverás a verlos nunca, que estarás pensando en ellos a pesar de que ellos te dejen olvidada en su estela.
Decir adiós y echarles en falta y recordarles como si ya no estuvieran esperando cruzarte un día con ellos y que en sus ojos se vuelva a iluminar la chispa.
Decir adiós, esperar que les vaya bien, que hayan aprendido y aprovechado el tiempo, saber que a algunos les irá muy bien y que otros tendrán que seguir esforzándose toda la vida y que otros irán dando tumbos siempre.
Decir adiós me cuesta cuando llevo tanto tiempo que son casi familia aunque decir adiós siempre me haya costado. Decir adiós y saber que a algunos no volverás a verlos nunca, que estarás pensando en ellos a pesar de que ellos te dejen olvidada en su estela.
Decir adiós y echarles en falta y recordarles como si ya no estuvieran esperando cruzarte un día con ellos y que en sus ojos se vuelva a iluminar la chispa.
martes, 27 de mayo de 2014
Happy no-birthday
El día que deje de hacer la cuenta atrás para mi cumpleaños me habré hecho mayor y no será bueno.
Entonces, devolvedme la esperanza.
Entonces, devolvedme la esperanza.
jueves, 27 de febrero de 2014
Maletas
Cada vez que me voy de viaje, lleno mi maleta de "porsiacasos": por si llueve, por si hace frío, por si hace calor, por si no hay toallas, por si no hay papel...
Y la maleta aumenta, engorda, se hincha, como yo cuando soy feliz y estoy tranquila y mi garganta lo nota.
Al final, me veo por las calles, pequeñita, cabezota pero algo débil, arrastrando una pesada maleta con las ruedas hundidas en la tela, como un moderno Sísifo.
Antes, esa maleta de "quizás" la empujaba, la sostenía, la llevaba con esfuerzo de un lado para otro, por calles conocidas o extrañas, en las que me esperaban o donde nadie aguardaba a mi sombra.
Ahora, aunque sigo metiendo en ella más de lo que debiera, comparto espacio; y aunque sigo cargando con ella de un lado para otro, hay quien me agarra de la mano y me ayuda a que el peso no me dañe los dedos.
Y la maleta aumenta, engorda, se hincha, como yo cuando soy feliz y estoy tranquila y mi garganta lo nota.
Al final, me veo por las calles, pequeñita, cabezota pero algo débil, arrastrando una pesada maleta con las ruedas hundidas en la tela, como un moderno Sísifo.
Antes, esa maleta de "quizás" la empujaba, la sostenía, la llevaba con esfuerzo de un lado para otro, por calles conocidas o extrañas, en las que me esperaban o donde nadie aguardaba a mi sombra.
Ahora, aunque sigo metiendo en ella más de lo que debiera, comparto espacio; y aunque sigo cargando con ella de un lado para otro, hay quien me agarra de la mano y me ayuda a que el peso no me dañe los dedos.
lunes, 8 de julio de 2013
Flacas
Ver las fotos de esas niñas tan delgadas, de esas jóvenes de escoba y suspiro entre las carnes, de alguna amiga tan hermosa pero tan etérea que te recuerda a aquello de la vita brevis.
Verlas pasearse ufanas sobre unos tacones más altos que tus piernas mientras evitas las minifaldas sin medias o los vestidos con la espalda al aire que se han de llevar sin sostén.
Sentirse perdida en un mar de sirenas.
Recordar tu nombre. Empezar a nadar, aunque a veces sea contra corriente. Sacar del armario los escotes, lucir caderas y pensar que mejor saber que exista donde agarrarse cuando la tierra tiemble a que el aire se te lleve como una hoja seca.
Y pensar, por último, que, ¡pobrecitas!, con esas caderas el futuro se les abrirá camino a trompicones entre las piernas.
lunes, 1 de julio de 2013
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Ser egoísta y pensar que soy la causa de muchas de tus sonrisas. Ser egoísta porque tú la eres de las mías.
viernes, 28 de junio de 2013
Cerillas
Temo que el amor prenda tan rápido que nos queme los dedos y nos deje aún más fríos que antes.
domingo, 23 de junio de 2013
Noche de San Juan
Hace un año vivía la noche de San Juan sola, lejos de los míos y asada por la ola de calor.
Hoy, aún siento entre mis dedos el tacto de los tuyos.
Hoy, aún siento entre mis dedos el tacto de los tuyos.
martes, 18 de junio de 2013
Contigo
Contigo la vida es más fácil, caminar sobre una sonrisas de luz cándida.
Contigo, la vida podría durar para siempre.
Contigo, la vida podría durar para siempre.
sábado, 1 de junio de 2013
sábado, 25 de mayo de 2013
miércoles, 22 de mayo de 2013
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