jueves, 31 de julio de 2014

Sobrevivir

Antes dejaba mis palabras reposando en los cuadernos. Por temor a que el aire, el agua, el fuego... se los llevara, los coloqué lejos del alcance de los elementos, en una red de tejido invisible como el traje del emperador engañado.
Ahora tengo miedo a que el viento sople fuerte y se los lleve lejos, fuera de mi mano.
Ponedles un peso, un puente tendido a los labios para que no se los lleve el aire de la muerte.

martes, 24 de junio de 2014

Viajes

Viajar sin ti... fíjate que aún no me he ido y ya te echo de menos...

martes, 17 de junio de 2014

Asomarme al abismo y no tener miedo porque tú me sujetas de la cintura.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Decir adiós

Esta semana empezaron las despedidas.
Decir adiós, esperar que les vaya bien, que hayan aprendido y aprovechado el tiempo, saber que a algunos les irá muy bien y que otros tendrán que seguir esforzándose toda la vida y que otros irán dando tumbos siempre.
Decir adiós me cuesta cuando llevo tanto tiempo que son casi familia aunque decir adiós siempre me haya costado. Decir adiós y saber que a algunos no volverás a verlos nunca, que estarás pensando en ellos a pesar de que ellos te dejen olvidada en su estela.
Decir adiós y echarles en falta y recordarles como si ya no estuvieran esperando cruzarte un día con ellos y que en sus ojos se vuelva a iluminar la chispa.

martes, 27 de mayo de 2014

Happy no-birthday

El día que deje de hacer la cuenta atrás para mi cumpleaños me habré hecho mayor y no será bueno.
Entonces, devolvedme la esperanza.

jueves, 27 de febrero de 2014

Maletas

Cada vez que me voy de viaje, lleno mi maleta de "porsiacasos": por si llueve, por si hace frío, por si hace calor, por si no hay toallas, por si no hay papel...
Y la maleta aumenta, engorda, se hincha, como yo cuando soy feliz y estoy tranquila y mi garganta lo nota.
Al final, me veo por las calles, pequeñita, cabezota pero algo débil, arrastrando una pesada maleta con las ruedas hundidas en la tela, como un moderno Sísifo.
Antes, esa maleta de "quizás" la empujaba, la sostenía, la llevaba con esfuerzo de un lado para otro, por calles conocidas o extrañas, en las que me esperaban o donde nadie aguardaba a mi sombra.
Ahora, aunque sigo metiendo en ella más de lo que debiera, comparto espacio; y aunque sigo cargando con ella de un lado para otro, hay quien me agarra de la mano y me ayuda a que el peso no me dañe los dedos.

lunes, 8 de julio de 2013

Flacas

Ver las fotos de esas niñas tan delgadas, de esas jóvenes de escoba y suspiro entre las carnes, de alguna amiga tan hermosa pero tan etérea que te recuerda a aquello de la vita brevis.
Verlas pasearse ufanas sobre unos tacones más altos que tus piernas mientras evitas las minifaldas sin medias  o los vestidos con la espalda al aire que se han de llevar sin sostén.

Sentirse perdida en un mar de sirenas.

Recordar tu nombre. Empezar a nadar, aunque a veces sea contra corriente. Sacar del armario los escotes, lucir caderas y pensar que mejor saber que exista donde agarrarse cuando la tierra tiemble a que el aire se te lleve como una hoja seca.

Y pensar, por último, que, ¡pobrecitas!, con esas caderas el futuro se les abrirá camino a trompicones entre las piernas.